¿Qué es un humectante?




La función de un humectante es mantener el contenido de agua de las capas superiores de la piel mejorando así su flexibilidad e hidratación. Puede desarrollar esta acción gracias a su alta capacidad de absorción de agua (higroscopicidad).


Un buen humectante tiene que mantener un equilibrio correcto y dinámico entre el agua presente en el estrato córneo y la humedad relativa del aire.


Un ejemplo de humectante es la glicerina, es un principio activo que atrae y retiene la humedad. Es muy higroscópica, soluble en agua, transparente, viscosa, sin olor y con un sabor dulce. La podemos utilizar en cualquier producto de base acuosa, champú, gel, agua micelar, tónicos y en la fase acuosa de cualquier emulsión. Nos aportará suavidad y flexibilidad.