El argán.

Salvador Ulldemolins nos habla del argán.




Este árbol (Argania spinosa) perteneciente a la familia de las Sapotáceas, una familia esencialmente tropical, es una especie perenne endémica de los semi-desiertos calcáreos del suroeste de Marruecos y el oeste de Argelia. En realidad es la única especie del género Argania. Crece hasta los 8-10 metros de altura y su vida se prolonga entre 150 y 200 años. Su tronco es rugoso y espinoso, con una madera muy dura. Sus hojas son ovales y las flores son pequeñas con cinco pétalos amarillo-verdosos. Sus frutos empiezan a aparecer a los cinco años, son bayas carnosas que tardan un año en madurar y contienen 2 o 3 semillas ricas en aceite.


Su nombre proviene del vocablo “serg” que significa “hecho de madera” en el lenguaje de la tribu Ait Bouzemmour de Marruecos. Esta palabra dió origen a “erg”, posteriormente a “ergen” y finalmente a “argán”, aunque en lenguaje bereber se denomina “ardjan”. Entre los meses de junio y septiembre tiene lugar la recolección, dejando secar los frutos al resguardo de la humedad para facilitar el posterior descascarillado, hasta obtener las llamadas “almendras de Argán” con las que se elaborará el aceite que se obtiene de la primera presión en frío de las mismas. El rendimiento es bajo, obteniéndose solamente de 2 a 3 litros de aceite por cada 100 kg.


La parte curiosa de la recolección de los frutos es la que hacen las cabras, pues cuando el pasto escasea, trepan a los árboles de Argán para alimentarse de sus hojas y frutos. Es por la noche cuando los animales rumian y escupen las almendras de Argán. Estas almendras se emplean solamente para producir aceite para alumbrado, para elaborar el aceite destinado a la alimentación o a la cosmética se evita utilizar los frutos vomitados por las cabras, dado que conservan el olor de los jugos gástricos de estos animales, alterando el olor, sabor y propiedades del aceite.



✍️ Salvador Ulldemolins

biólogo y asesor técnico de terpenic